No es por meterme donde no me llaman, pero siempre he sido la típica persona que criticaba las relaciones ajenas. Pero ojo, no cualquier relación sino las que eran de mentira. Me explico, hay personas que se gustan y empiezan a salir, y cuando se dan cuenta de que ya no es lo mismo que antes, o simplemente cuando se dan cuenta de que esa persona no era para ellos deciden tragarselo y continuar con la relación.
Hay personas y personas, hay quienes dejan de sentir por su pareja y no dicen nada por evitar hacerles daño. Lo cual al principio me parece perfecto ya que yo desgraciadamente he tenido que vivir en mis propias carnes esa horrible experiencia. Pero no puedes engañar a una persona toda la vida, hay que ser sinceros. He criticado mucho este tipo de relaciones en las que se continua por no herir a la otra persona y la verdad, el que oculta también sufre y no tiene por qué ser infeliz.
No soy hipócrita y por eso después de tanto criticarlo cuando me ocurrió a mí tuve que hacerlo, tuve que decir la verdad, sincerarme conmigo misma y con mi ahora ex pareja. Es un trago bastante amargo pero que con el tiempo merece la pena. Aún estamos a tiempo para ser felices, creo que ambas nos lo merecemos.
TOMORROW, MUCH AND BETTER!
No hay comentarios:
Publicar un comentario