¿Cómo es posible estar tan hundida y a la vez ser capaz de animar a alguien que está triste? En estos momentos solo puedo pensar que nada tiene sentido, nada de esto tiene sentido porque por lo general las personas que están hundidas también están profundamente sumidas en su egoísmo y obviamente si estas personas están mal no están para nadie. Eso es lo que solía pensar, pero la verdad es que yo funciono al revés.
Aparentemente soy bastante egocéntrica, de hecho parece que la vida del resto no me importa ni lo más mínimo pero es todo mentira. Soy todo apariencia, no soy fuerte para nada. Tanto si eres allegado a mí cómo sí no seguramente te trate de la misma manera si veo que estás en problemas.
No me da miedo saltar a un pozo si así consigo que te apoyes sobre mí y poder empujarte hacia arriba para que consigas- de una vez por todas- salir de ese mal bache en el que todos nos quedamos parados muchas veces. Dicho vulgarmente, no me importa ser pisoteada si es por una buena causa. El problema conmigo se presenta ahora, y es que después de saltar al pozo he tenido la mala suerte de que casi nadie me ha tendido la mano para salir de ahí, y he tenido que luchar con uñas y dientes para salir por mi propio pie. Y siendo sincera, no me importa hacerlo sola porque no me rindo facilmente y esto me ayuda a crecer como persona, a hacerme más fuerte. Sin embargo, no es lo mismo.
Aún así, cuando recuerdo cada una de estas situaciones me doy cuenta de que aunque pueda hacerlo yo sola, si ayudo a los demás deberían- o al menos me gustaría- que lucharan por mí en ese momento, y no que marcharan egoistas dejandome atrás. Cuando alguien te ayuda a superar algo no debes aparle a un lado después, cuando quizás- y casi seguro- podría necesitarte.
La historia de mi vida es ayudar a los demás, sin recibir ni tán siquiera un "gracias". Creo que ha podido ser mala suerte o que verdaderamente soy tan gilipollas que no me doy cuenta de que esa gente solo me ha querido para aprovecharse de mí.
En cualquier caso, por suerte- y seguramente más por los palos que me he llevado- he aprendido a dejar a un lado algunas veces a las personas que me han necesitado. El problema es que después me he arrepentido de no haber estado ahí, y no se que es peor la verdad, ser la gilipollas de turno o tener remordimientos de conciencia por no haber hecho nada.
Sin embargo, no iba a ser todo malo en esta historia. Hace poco más de un año conocí a una chica realmente tímida y con la autoestima por los suelos, la cual no pude resistirme a perseguir hasta el punto de convertirme en su centro de atención. Con esta persona he vivido momentos increibles, la he ayudado a ser más fuerte- o al menos a aparentar serlo para ahuyentar a los malos- le he enseñado muchas cosas importantes y bonitas de la vida, le he hecho sentir lo que es tener a alguien cuidando de ti en los buenos y malos momentos.
Pero lo más bonito de todo ha sido que mientras he estado enseñandole a esta persona a vivir disfrutando de la vida, y a sentirse querida... yo también he aprendido mucho de ella. Desde el primer momento fue alguien muy especial para mí, y a estas alturas puedo decir que quizás el haberla conocido ha sido un regalo que el universo me envió para compensar de algún modo todo lo malo que me sucedió en el pasado por idiota :)
TOMORROW, MUCH AND BETTER!
No hay comentarios:
Publicar un comentario